Deseo para todos mis lectores, de todas partes del mundo:
¡ FELIZ NAVIDAD Y UN AÑO NUEVO PLENO DE PAZ, JUSTICIA Y SOLIDARIDAD ENTRE LOS HOMBRES Y LAS NACIONES!
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Comentario
VIENEN MEJORES TIEMPOS PARA HONDURAS
En el mundo de la cristiandad la gran fiesta de la Natividad de Jesucristo es sinónimo de alegría y paz entre las personas. Unos y otros nos ofrecemos los mejores augurios de salud, prosperidad y felicidad, en tanto participamos de las fiestas, ora con una profunda actitud de espiritualidad o acaso arrastrados por el banal y exacerbado materialismo de los tiempos.
Como quiera que sea, en estas ocasiones los valores de la familia resaltan y se profundizan, la sonrisa y el abrazo amistoso están a flor de piel. Hay un auténtico anhelo de reconciliación, de postergar divergencias o confrontaciones, y allá en lo interno, muchos experimentamos un hondo sentimiento solidario hacia todos aquellos que, por cualquier motivo, no pueden saborear el asado navideño o la comida tradicional de cada lugar del mundo,no importa si magra, pero al calor benéfico de hogar, al tibio auspicio del regocijo familiar.
La ocasión debería ser propicia para olvidar un poco los problemas y angustias de la hora presente, en cada lugar, en cada país, e intentar lo que un relato dice que hicieron dos unidades enemigas durante la II Guerra Mundial, suspendiendo la confrontación cruenta, un 25 de diciembre, para compartir por unas horas unas cuantas botellas de champaña y caramelos. Ese acto- si en verdad ocurrió- reflejaría lo más elevado del espíritu humano,en medio de la absoluta irracionalidad de la batalla entre hombres.
Infortunadamente- tenemos que admitirlo- el ser humano es igualmente capaz de las más profundas injusticias e increíbles bajezas, las que de hecho se dan entre hombres entre sí o entre naciones poderosas contra las más débiles, o de hombres en contra de sus pueblos.
En mi país, Honduras, el sector mayoritario del pueblo no podrá dar rienda suelta a su proverbial alegría, por razones que he dejado apuntadas en comentarios anteriores de CIUDAD DE LETRAS. El alma nacional fue golpeada por malos compatriotas que, con exagerada ambición de mando y codicia de riquezas, no pararon mientes en inferir un duro golpe a la confianza popular, precipitando a la nación por el escabroso sendero de los “Estados fallidos”, y propiciando un hondo divisionismo social que ha afectado incluso el plano de las creencias religiosas. No obstante, el pueblo conserva la esperanza, no digo sueño fijarse bien, de que como resultado lógico de la lucha pacífica pero firme y largamente sostenida, estén por llegar mejores tiempos, con sus frutos de verdad y justicia incontrastables. Y esa convicción nos alienta y nos hace sonreír en Navidad, por encima y pese a todos los problemas actuales.
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