En Honduras muchos ciudadanos y específicamente algunos hombres de letras, creen que este país es el escenario apropiado para el desarrollo de una trama inscrita en el realismo mágico.
Si en Macondo se desató una lluvia que duró cuatro años, once meses y dos días, y se originó una peste de amnesia general tan virulenta que sus habitantes olvidaron hasta el nombre de las cosas elementales de su cotidianeidad, teniendo que esperar a que Melquiades volviera del inframundo trayendo una bebida que curara aquel mal; en Honduras una enorme porción del pueblo se lanzó a la calle a protestar por más de doscientos días contínuos, olvidando hasta sus necesidades y compromisos vitales, en un empeño por restituir en el cargo a un presidente cuyos enemigos lo expulsan del poder valiéndose de un ejército cuyos jefes y subordinados son previamente convertidos en zombies o robots humanoides manejados desde una legación extranjera con hilos invisibles para el populacho, haciendo aparecer al presidente defenestrado en ropas de dormir, en un aeropuerto extranjero. Cuando después de dos años le permitieron regresar. la fórmula que trajo para enderezar la situación no le ha dado a la fecha ningún resultado, antes bien, muchos afirman que parece estar cayendo víctima de los encantamientos del Brujo Mayor.
La sede del estado mayor de las fuerzas armadas, la Fiscalía general, la Corte Suprema de Justicia y el Congreso Nacional fueron en aquella ocasión, los templos tenebrosos en los que se realizó un conjunto de oscuros malabarismos de magia politiquera. Ahí oficiaron taciturnos doctores de la ley, prestigitadores del derecho, trastocando el espíritu y la letra de la constitución y las leyes, sombríos juega-manos presentando una renuncia del presidente cuyo autor desapareció entre las sombras, y siniestros magos negros transmutando la realidad del golpe de Estado en un acto supuestamente inocuo de "sucesión constitucional" Luego sacaron del sombrero una parvada de circunspectos periodistas convertidos en papagayos vocingleros propalando las bondades del nuevo orden, pero sin decirle a la enfurecida población que aquel era solamente el primer acto de un sainete que se prolongaría hasta el día de hoy, y que en lo sucesivo,se montarían otros actos de magia tan sorprendentes y siniestros como los que estábamos presenciando.
Una obra del artista polaco TOMASZ SETOWSKI,
Así fue, en efecto, el pueblo de estas honduras lloró a mares por la añorada democracia contrahecha desde el seno materno, y pisoteada a lo largo de su insólita existencia, como Tita, el personaje de "Como agua para chocolate" de Laura Esquivel, cuyo derrame lacrimal provocado por el corte de una cebolla inundó la mesa y el piso de la cocina y terminó provocando en todos los circunstantes una reacción de nostalgia colectiva por viejos amores perdidos en el ayer inalcanzable. Los hondureños también gemimos de angustia viendo como una elección convocada con posterioridad al golpe de Estado y que a lo sumo alcanzó un 35% de asistencia de votantes, fue convertida por obra y gracia de los oscuros prestidigitadores políticos en "la elección más votada", mientras por otro lado, usando la misma cartilla plagada de oscuras fórmulas de alquimia sibilina, trocaron una fiscalía general, una corte constitucional y un tribunal de elecciones en aliados incondicionales del Oficiante Mayor aferrado enfermizamente al poder en aquellas hondonadas, pero que, poseedor de la extraña intuición de las moscas de Horacio Quiroga, en un último pase de sortilegio político, despojó a todo el pueblo de su atributo de soberanía y convirtió en carroña los artículos de la Carta Magna que prohibían sus desmanes. Es así que hoy se prepara para asumir un nuevo período, lo cual hará empleando a fondo sus dotes arcanas de vil prestigitador electorero, echándose a la bolsa cuatro años más no importa si prohibidos por la ley, en la presidencia de Honduras, el país de sueños inasequibles y pesadillas tan espeluznantes como reales.


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