ARTE DE PENSAR

martes, 11 de octubre de 2016

ENCUENTRO INESPERADO. Un relato de J.W. Pacheco







Marcelo Parantino caminó unos pasos por la calzada bordeada de césped y viejos cipreses agobiados de silencio. Había una extraña plenitud en su semblante. Cruzó entre multiformes monumentos y se detuvo al fin frente a uno en el que  destacaba la figura de un ángel sollozante.

-¿Eres una mujer ángel? -preguntó con voz metálica- ¿Por qué lloras?

Silencio

-Para serte franco, ver llorar a una mujer me conmociona, y  más si es un ángel, y como veo que lloras por el que aquí yace, asumo que debió tener un corazón tan sensible como el mío y que, además, lo amabas ¿O me equivoco?

Silencio

Colocó su mano derecha sobre la cabeza del ángel acariciándole la cabellera

-No es necesario que contestes, basta la evidencia de los hechos, además, reconozco los sentimientos, unos más que otros. Te confieso que en toda mi vida ninguna mujer ha llorado por mí- se lamentó
- ¿Y por qué? - escuchó que inquiría la mujer ángel con voz entrecortada, casi inaudible
- Bueno, a mis 57 años creo haber sido amado sólo por una mujer. Las demás me juzgaban loco y cuando las he pretendido siempre me dan un palmo de narices.
-¿Loco? Pero yo conozco muchísimas mujeres que se rinden por la locura de los hombres, es más, a muchas es el detalle que más les fascina- acotó

Marcelo Parantino esbozó una mueca como de forzada satisfacción

-Estoy de acuerdo- afirmó- Sobre todo en esta época que me ha tocado vivir, eso ocurre con frecuencia. Desde que la mujer se volvió más independiente parece que comenzó a reparar menos en aquello que conocimos como cualidades personales. La pasión salió triunfante. Hoy, muchas se decantan por cualquier bellaco. 

La mujer ángel dejó de sollozar

- Hablas como si estuvieras resentido- expresó-¿Lo estás?
- ¿Resentido? ¡No!...bueno, sí...quizá sí- admitió el hombre con acento entrecortado
-¿Aún te duele no haber sido amado por las que te rechazaron?- tornó a inquirir la mujer ángel mirándolo fijamente
- En realidad no- aclaró Marcelo- como te dije hay una mujer que me ama y eso me basta, el pasado no me importa.
- ¿Y como sabes que te ama?- preguntó la mujer ángel
- Bien, un artista como yo no se equivoca en esas cosas, las siente, las experimenta, las sabe. Es algo parecido a cuando se tiene inspiración. 
-¿Eres actor de teatro o algo así?- preguntó otra vez la mujer ángel.
-¿De teatro? No. Soy escultor. Y te diré, tal es mi certidumbre sobre el amor de esa mujer hacia mí que le hice una estatua como tú,- una bella y...
- Eso lo sé- le interrumpió la mujer ángel.
-¿Lo sabes? pero ¿cómo?- dijo Marcelo Tarantino evidentemente sorprendido. 
-Soy esa estatua- concluyó la mujer ángel- Ella...tu mujer, me colocó sobre tu tumba.





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