ARTE DE PENSAR

lunes, 7 de noviembre de 2011

NOCHE DE FIESTA



Los  esposos Martínez-Coruz abordaron el auto aquella mañana dejando a sus dos hijos adolescentes al cuidado de la casa. Habían decidido tomarse unas cortas vacaciones en casa de unos parientes residentes en una cercana ciudad costera. Viajaban despreocupados pues habían encargado a la señora Parra que cuidara de los chicos, pero, lamentablemente, la señora tuvo un serio contratiempo en su casa y no se presentó a la residencia de los Martínez.

Los chicos, Sofía de l6 y Fredy de 18, se alegraron cuando la señora Parra les avisó que llegaría hasta el día siguiente. Se pusieron de acuerdo en armar una rumbosa fiesta esa noche, invitando a todos sus amigos y compañeros.

- Que sea una “pool party” de miedo- le dijo Sofía a Fredy, empleando aquellos términos extranjeros tan comunes entre los jóvenes de su generación- Yo le enviaré a Ernesto un Wathsapp.

-Será una orgía a todo cuatro, ya verás,  le enviaré un mensajito a la Roxi

-Te llega esa chava ¿No es cierto?

-Si vó… es buena onda

Uuu!..Y yo creí que la que te gustaba era Paty

Nooo, con Paty nada que ver!

Fueron al supermercado a abastecerse de toda suerte de alimentos, refrescos y bebida. Dinero les sobraba, sus padres los había provisto de tarjetas de crédito doradas. Ellos eran del criterio que todo problema de los adolescentes no se arreglaba hablando, sino a punta de dólares.

Por la noche llegaron los amiguitos en sus lujosos automóviles. La casa se llenó de música ruidosa y casi ininteligible. Alrededor de la piscina armaron el festín, las chicas exhibían sus cuerpos enfundadas en mínimas prendas y los chicos asumían posturas de divos, cada quien hablando jactanciosamente por sus costosos móviles.

Comieron, bebieron. Bailaron, y se dejaron arrastrar por la vorágine del sexo. 

Pero de pronto quedaron a oscuras, la energía eléctrica se interrumpió en toda la ciudad.

En la residencia se escuchó un grito unánime de contrariedad, diríase un aullido de disgusto Luego todo quedó sumido en el silencio.

Pasaron varios minutos interminables. Los chicos comenzaron a ser presa de una suerte de sicosis colectiva,  que se acentuó con el retorno de una luz tenue e irreal, casi una penumbra Entonces descubrieron horrorizados  que la residencia había desaparecido junto con todos los artefactos eléctricos, igual sus teléfonos móviles, computadoras y juegos de vídeo.  Estupefactos, advirtieron que se encontraban en una humilde vivienda de paredes y piso de tierra.

Trataron de salir de la casa atropelladamente y se encontraron con una nueva sorpresa: sus automóviles también habían desaparecido, lo mismo que el pavimento y la lujosa tapia que rodeada la residencia, en su lugar había un pobre cerco de maderos rústicos al que permanecían atados algunos  caballos.

Casi al borde de la locura,  el grupo de muchachos emprendió una desenfrenada carrera que los condujo hasta un puente de hamaca que cruzaba precariamente sobre el río. 

Sin pensarlo dos veces, se lanzaron al vacío.


Libro: Relatos de mi blog. J.Winston Pacheco

Imagen/ Imágenes de Google/www.myjuanlopez.com










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